<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7476038575802491286</id><updated>2012-02-08T10:09:15.472Z</updated><title type='text'>Edmundo Mantel</title><subtitle type='html'>NADA ES TAN IMPORTANTE</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://edmundomantell.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7476038575802491286/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://edmundomantell.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Edmundo Mantel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13493936382699813014</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger2/406/912602365210265/1600/446886/burroclaro.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7476038575802491286.post-7835373593554744578</id><published>2012-02-01T13:54:00.002Z</published><updated>2012-02-01T14:13:32.473Z</updated><title type='text'>No es el hospital de House</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Dices tú del hospital Princeton-Plainsboro. Hay que joderse, vete a un hospital viejo, reformado y privatizado y verás lo que es un hospital privado al estilo isleño. Ayer tarde estuve en uno de esos, y mira que hacía años, desde cuando era ya viejo y público, que no iba yo a ese hospital. Lo ves por fuera, con ese colorcito de como aluminio y dices, jo, menudo cambio, en comparación con el ataúd de cemento que parecía antes. Entras a la planta baja y vuelves a pensar, carajo, si se parece al hospital de House, con esas planchas forrando las paredes de como madera, en serio, hasta te pones a buscar el panel con los nombres de los benefactores, ¡¡ hasta esperas ver el culo de Cuddy contoneándose por los pasillos, o a Trece haciéndose un bollo con la de Admisiones !!.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos muy amables, todos muy educados. Uniformidad en azul. Eso es así en la fachada y en la planta baja. La eficiente administrativa de Admisiones, se muestra amable hasta el delirio y te cobra 250 euros por media hora de uso de las instalaciones. Luego te pones a esperar al ascensor para subir a la planta primera "donde hay una gran sala de espera", a esperar a que te llamen.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta te emocionas un punto, pensando que cuando se abran las puertas del ascensor va a salir un renqueante House dando órdenes displicentes a su equipo. Pero no. Esperas, esperas y esperas, y el puto ascensor que no llega. Acabas hasta los cojones y decides subir por la escalera. Caminas un poco hasta donde-no-se-ve-desde-fuera y el lujoso parquet de la entrada acaba repentinamente en una frontera mal rematada, dejando al visto los mismos pisos de granito de antes de la ¿reforma? Piensas "jo, qué cutre, ya podrían haberse esforzado un poco en las escaleras, que al fin y al cabo, también son Hospital". Subes por las escaleras, viejas y estrechas, manchadas las paredes por el uso allí donde el común suele apoyar sus sucias manos de enfermo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegas a la primera planta y ves la enorme sala de espera. La decoración vuelve a parecerse un algo a la de la entrada, pero un poco menos aparente, como si de alguna furtiva manera la cutrez de la escalera se hubiera mezclado con el ambiente pretendidamente vanguardista de la sala. Te fijas en que los carteles azules que anuncian lo que hay tras las puertas son meras impresiones en A4 de frases en Word (fuente Verdana o Trebuchet). Al rato llaman y un celador calvo te invita a subir al ascensor. Esperas y vuelves a esperar pero claro, ahora con el celador calvo, ya no eres tan libre de escaparte por la escalera. Te jodes, pues, y esperas. El ascensor llega y al abrir sus puertas en vez de Chase, Cameron o Foreman, lo que te encuentras es una cabina llena de viejos pestilentes, mal vestidos con ropa olor 50% guardado 50% meados y piensas cosas como, cómo vamos a caber ahí, o "vamos a salir más enfermos de lo que vinimos". El calvo se empeña y sí, cabíamos. Intentas aguantar la respiración: solo tienes que llegar al piso tercero, donde un papel anunciaba que estaba nuestro destino. Tenemos que atravesar todo el ascensor, largo que jode, para salir por la otra puerta, operación que facilita el calvorota con una inusitada autoridad ordenando a los viejos que "por favor hagan hueco" para poder pasar. Mientras atraviesas aquel mar de depravación humana piensas: me van a llenar de sus sucias bacterias. Alguna vieja hace amago de protestar, pero la revuelta es sofocada a base de ignorarla.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pasamos a un como descansillo donde varios de los papeles en Word anuncian cosas como "Quirófanos" y advertencias varias sobre las personas que pueden y no pueden pasar a aquella zona restringida. Me llama la atención uno de los carteles que avisa a los visitadores médicos que no pueden pasar allí, que pidan cita a las secretarias de los doctores, y entonces me alarmo un poco al imaginarme que si pusieron ese cartel era porque los doctores se veían asediados en medio de una operación por un tipo con corbata y maletín que les ofrecía un viaje a Cuba con las putas pagadas si comprabas Colocanolol 2000 para la anestesia, en vez de Sobadaminín 2000. Y el médico, joder, luego hablamos, déjame en paz que no puedo suturar, y a la enfermera: "sudor".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nos llevan a un cuartito presidido por una Verdana que dice "Vestuario de pacientes", y allí el calvo, revestido de una falsa amabilidad, como el camarero de un bar presuntuoso, se dirige a la paciente: "Quítate la ropa, mi niña, déjate solo las braguitas y ponte esta bata, este gorro, y estas babuchas". La paciente obedece, yo me pongo nervioso, porque al fin y al cabo yo soy un hombre y hacía mucho tiempo que no estaba ante una mujer desnuda. Mientras ella se cambia, el calvo se va y al poco llega con una silla de ruedas, "para llevarte adentro". A mí me dice que "tengo tiempo de tomarme un cortado" y que luego espere en el sillón amarillo de fuera, que vendrá el doctor a hablar conmigo "cuando todo haya acabado", frase que por alguna extraña razón, no me tranquiliza. Insiste en lo del cortado, indicándome y casi cartografiándome el camino hasta la cafetería del Hospital. Como si fuera parte de la tarifa el consumir un cortado en la Cafetería. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Jamás tuve la menor intención de tomar cortado ni entero ni nada que se le pareciera, así que calculé el tiempo que más o menos una persona normal tardaría en tomarse un cortado, y decidí invertirlo en un paseo por el barrio. El barrio es muy tranquilo, sí señor. Grandes casas venidas a menos, algunas a la venta. Varios inmigrantes se arremolinaban a la entrada lateral de la iglesia, supongo que a pedir que les dieran algo gratis. Me cagó una paloma e intenté que eso no fuera un mal presagio de cómo estarían yendo las cosas en quirófano, pero volví a agobiarme pensando en el visitador médico presionando al médico y haciéndole desviar el bisturí. Sinceramente, creo que aquel barrio tiene un serio problema con las palomas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me limpié como pude y volví al sillón amarillo. Para ello tuve que atravesar nuevas áreas de la escalera y pude contemplar hasta dos cadáveres de cucarachas y lo mal enlazados que estaban los antiguos edificios, sin duda en origen construcciones independientes. Mientras estaba en el sillón amarillo me fijé en que los suelos, las puertas y las paredes de habitaciones y pasillos no habían sido remodeladas, apenas una sutil mano de pintura, con lo cual confirmé la impresión inicial de que la reforma no había sido tal, sino un lavado de cara de lo que se ve desde fuera, porque a poco que te adentraras en el hospital seguía siendo la misma chabola vieja de hace 50 años. Me impresioné un poco oyendo los quejidos de una vieja, a buen seguro moribunda "Ayyy, aaaaay, no aguanto máaaass, no aguanto más, aaaay, aaaayyy!!!!". Me escandalizó la indiferencia de los enfermeros con la vieja, que no paraba de quejarse y ellos allí hablando de fútbol y de bares como si nada. A los cinco minutos dejé de oír a la vieja, aunque seguía quejándose, y comprendí que los enfermeros no eran negligentes al ignorarla, sino personas que se acostumbran a todo, como me había acostumbrado yo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la larga espera, borré algunas fotos del teléfono y dormité un poco. Al cabo apareció el calvo, que me invitó de nuevo al vestuario. Poco tiempo después llegó ella en la silla de ruedas, con una enorme torunda en el lugar de la intervención. Llegó también el doctor, que nos informó de que "todo había ido bien", y me dejó una especie de solomillo metido en formol, dentro de un bote de orina, para biopsiar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7476038575802491286-7835373593554744578?l=edmundomantell.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://edmundomantell.blogspot.com/feeds/7835373593554744578/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7476038575802491286&amp;postID=7835373593554744578' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7476038575802491286/posts/default/7835373593554744578'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7476038575802491286/posts/default/7835373593554744578'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://edmundomantell.blogspot.com/2012/02/no-es-el-hospital-de-house.html' title='No es el hospital de House'/><author><name>Edmundo Mantel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13493936382699813014</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='18' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger2/406/912602365210265/1600/446886/burroclaro.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
