Como ha pasado un tiempo, resumo a continuación qué ha sido de algunos de los principales personajes que estuvieron vinculados a este blog en temporadas pasadas.
Evangelina.
Nombre completo: Evangelina Mantel Ulloa.
Relación con Edmundo: Hermana.
El matrimonio con su amada Nagore duró casi un año y medio. Después de pasar una prolongada luna de miel en la que las dos tortolitas parecían amarse más que el pedo al culo, la pareja no pudo convivir con el sopor de la rutina. Nagore, precioso culo inquieto, derivó en una bisexualidad que para Evangelina fue imposible de soportar y que, para Edmundo, supuso un jugoso (aunque no repetido) efecto colateral.
Tras la depresión inicial, Evangelina pudo sobrellevar el fracaso sin grandes estridencias y sin darme mucho el coñazo. No recurrió a los tacones, escotes y vida frívola que equivocadamente suelen adoptar muchas mujeres después (y algunas antes) de un divorcio. Se entregó por completo a su próspera cadena de fruterías de barrio y a llevar una vida discreta y feliz, picando aquí, picando allá. Los viernes va al baloncesto, y algún que otro sábado quedamos para comer en el Parador de Las Cañadas. Nagore regresó a su Donosti y no se ha vuelto a saber gran cosa de ella. De vez en cuando la ex-pareja se llama y habla, aunque no puedo imaginar sobre qué coño de asuntos se puede hablar con alguien-a-quien ya-no-te-tiras.
El Soltero de Oro.
Nombre completo: El Soltero de Oro.
Relación con Edmundo: amigo.
Durante dos años estuvo viviendo en Madrid, donde un chino estuvo a punto de robarle la cartera en la línea 2 del Metro. En ese tiempo visitó varias tiendas de discos de vinilo, a la busca de grandes éxitos de músicos muertos. Cuando no hacía eso, o bien se pasaba las horas muertas en el fnac, o bien se dedicaba a montar una estructura financiero-contable que soportara un entramado de empresas de la familia para la que trabaja, al borde siempre de la ilegalidad; y no en todos los casos en el lado de acá del borde. Cuando las artimañas estuvieron lo suficientemente maduras, regresó a Tenerife, intentando adoptar la misma vida de siempre, anclada en una rutina que para cualquier persona que lleve una vida más o menos normal, sería insoportable. Actualmente el entramado de empresas está siendo investigado, y él hace como que no sabe nada. Su palabra preferida, que emplea con notable perseverancia contra los que aún nos consideramos sus amigos, es "cabrones... cabrones".
Mi hermano el que no me habla
Nombre completo: Mi hermano el que no me habla.
Relación con Edmundo: Hermano.
Sigue sin hablarme. Continúa casado con la misma mujer de antes: mi cuñada de tetas operadas, quien pretende, sin conseguirlo, llevar una vida de glamour, clase y elegancia, cosas que erróneamente considera que puede comprar con la ingente (y merecida) cantidad de dinero que gana. Hasta que no vuelva a llegar la cena de Navidad, careceré de más información al respecto. Cosa que, previsiblemente, seguirá siendo así después de tal evento.
Mis otros hermanos de los que nunca hablo
Nombre completo: Mis otros hermanos de los que nunca hablo
Relación con Edmundo: Hermanos.
No hablo de ellos.
Nüsh
Nombre completo: Nuestra querida Señora Nüsh
Relación con Edmundo: Como una Nüsh en el corazón pequeño.
La Señora Nüsh, nuestra proveedora de sandías, era querida por todos. Tan querida era, tanto se hacía querer, que sus venas crecieron, crecieron y crecieron. Su bondad se esparció por toda la red, mulitplicándose en blogs, fotologs y otras formas de comunicación más o menos aceptables. Buscaba, buscaba y buscaba. Pero la Señora Nüsh no era del todo feliz, ni feliz del todo. Siempre, siempre, le faltaba algo. Eso le pasaba porque se tomó demasiado en serio ese período de la vida por el que los demás casi siempre pasamos sin darnos cuenta, o demasiado borrachos como para enterarnos, período en que los seres humanos se dedican a madurar. Cierto es que un par de gilipollas (en especial uno, ya saben, el típico uno) contribuyeron bastante a joderle esa etapa y eso, muy a su pesar, aunque al final seguro que será para bien, tuvo su influencia en nuestra Nüsh. Con todo, la Señora Nüsh asumió que su vida había cambiado y de tanto mirarse en el espejo, no para admirar su belleza, cosa que habría sido justa, sino para encontrar respuestas a preguntas que ni siquiera ella entendía, migró a Divinidad, adpotando el nombre de unas famosas mermeladas. Ahora, más reposada, más sosegada, aunque sin acabar de asumir del todo la máxima de Mantel "Nada es tan importante", sus palabras navegan mansamente en
el error de la paloma. Es que para nuestra Divinidad, todo será siempre muy importante.
SuperSantiEgo
Nombre completo: SuperSantiEgo
Relación con Edmundo: Ex-compañero en la celda de paredes acolchadas.
Una vez recibida el alta en el Hospital Psiquiátrico, no porque se hubiera curado, sino porque el equipo médico desistió de seguir perdiendo recursos en más intentos infructuosos de sanación del egocentrismo mórbido que le afecta de nacimiento, SuperSantiEgo se dedicó al culto a su persona sin ataduras, liberado como estaba de camisas de fuerza y medicación. Prueba de ello son sus blogs, que se multiplican como hongos en sótano de vieja y que testimonian, además, una vida plena de tiempo libre. La satisfacción que cobra nuestro amigo en tal promiscuidad bloguera, no reside en los comentarios de los demás, sino en releer sus propios posts una y otra vez, propiciándole un alboroto instantáneo en todos sus fluidos corporales. Actualmente no trabaja (tampoco lo hacía antes) y amenaza con abrir nuevos blogs de temas diferentes a todos los demás, pero con un objetivo común de base: darse lija a sí mismo.
Borde
Nombre completo: Borde
Relación con Edmundo: Solíamos coincidir los domingos por la tarde en la sala de espera de un burdel.
Aficionado a las motos en igual medida en que yo lo soy a perseguir culos por las calles, el Sr. Borde siempre se ha esforzado por hacer honor a su nombre, y en aparentar comportarse como tal, pero esta estrategia fracasó desde el momento mismo de su invención. Por ejemplo, borde puedo ser yo, puede ser una cuñada, o puede ser el filo de una mesa, pero basta ver la mirada del Sr. Borde cuando enfila los muslos de una meretriz en picardías y tacones de camino al bidé comunitario, para darse cuenta de que en realidad hablamos de un hombre bondadoso, educado y más despistado que una mierda en un concurso de cristales. Además, uno de sus mayores defectos, que juega principalmente en contra suya, es profundizar demasiado en las cosas de la vida, sin percatarse, aún, aunque algún día lo hará, de que las cosas son como son y ya está. Incapaz de hacerse rico, es el típico elemento trabajador y trabajador y trabajador, que invierte, es decir, pierde, el poco dinero que le sobra en su pasión motera y en libros inútiles que se empeña en leer, ocupación esta última que perpetra más por darse a sí mismo una imagen de que pretende crecer en la vida, que por una afición real. Como todo hombre que se precie, el Sr. Borde alcanzará la madurez el día en que se dé cuenta de que leer libros que escriben otros no sirve para nada, y que al final acumulas en casa un montón de bloques de papel amarilloso con el único objetivo de generar vivienda de protección oficial a legiones de ácaros. Por más que lo intenta, aún no le han crecido en los brazos los flecos que lo atestiguan como motero de verdad: los que lleva los tiene pegados a las mangas de la chaqueta de cuero.
Johnny Ingle
Nombre Completo: John Ingle Rodríguez
Relación con Edmundo: ¿Amigo?.
Después del 7 de junio de 2008, fecha en la que publicó su último post (bajo ese nombre), Johnny Ingle se ha entregado por completo a su pasión favorita: el ostracismo absoluto. Aparte de mí y de un par de amigos más, alguna que otra hermana y su madre, no mantiene relación con nadie. En este tiempo se ha comprado un coche como el de la foto, lo ha vuelto a vender, y ha intentado recomprar, sin éxito, el vehículo que anteriormente me había endosado a mí. En su terreno, probablemente una de las fincas más horrorosas e improductivas que poseerse puedan, se ha dedicado a la botánica y a la zoología, obteniendo enormes satisfacciones en ambas disciplinas: sobre todo en cuanto a la guerra química contra las plantas de los vecinos, así como matando ratas a escobazos. Como antes, pasa las horas muertas tumbado bocarriba en su cama cartografiando la geografía del techo de su cuarto. Consciente del gran vacío que ha creado en la sociedad y en las almas de los muchos seguidores de su blog, ha decidido regresar, pero todavía no lo sabe. Johnny Ingle es una de las razones por las que Edmundo Mantel ha vuelto a escribir, así como una de las razones que aún me mantienen con vida, en general.
Edmundo Mantel
Nombre completo: Edmundo Mantel Ulloa.
Relación con Edmundo: Él mismo, joder.
Edmundo Mantel sigue siendo, básicamente, el mismo gilipollas de siempre.